Consecuencias de los monopolios

¡Buenas de nuevo!

Esta vez, nos toca hablar sobre uno de los sistemas de mercado más tóxicos y perjudiciales para nosotros, los consumidores. Se trata del monopolio.

En un monopolio, una sola empresa es la que dirige el mercado (generalmente se trata del mercado de un tipo de bien o servicio). Esta misma empresa puede decidir el precio de su producto, de modo que tiene libre control sobre el mercado de ese mismo producto, que resulta único pues esta empresa es la que tiene potestad para producirlo.

Los monopolios resultan negativos en cuanto una sola empresa puede obtener todo el beneficio que quiera o pueda a través de su producto único en el mercado. Si existieran más empresas, la influencia de esta misma empresa en el precio resultaría inferior, pues si decidiera modificarlo, sus ventas resultarían inferiores o superiores (en el primer caso, si decide subir el precio; en el segundo, si decide bajarlo: esta decisión no suele compensar a las empresas, salvo en casos muy puntuales).

En conclusión, los monopolios resultan perjudiciales hacia los consumidores, dado que las empresas en esta situación pueden hacer lo que deseen con los precios (esto sigue dependiendo del grado de necesidad del producto: los productos más necesitados son proceder de la industria alimentaria, mientras que los menos necesitados suelen ser los productos de lujo, que reconocemos como ropa de marca, coches deportivos o, simplemente, joyas).

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