Sistema de economía planificada

Surgido a partir de las ideas marxistas, el sistema de economía planificada fue el imperante en el siglo XX, estableciéndose en determinados países, siendo el caso más destacado el de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas). Es también importante a día de hoy, y lo vemos en ejemplos como Cuba o la República Popular China (este en menor medida, pues China ha alcanzado niveles que podrían considerarse propios de una cultura de economía mixta, es decir, con participación de capitales, esto es, dinero, aunque de un modo más amplio). También se da el caso en sistemas dictatoriales como Corea del Norte.

Lo principal de este sistema es que el Estado elige el ritmo de la economía. Toda actividad económica está planificada y organizada por el Estado, por lo que la iniciativa privada no tiene cabida. Este sistema acabó planteando una serie de dificultades, que no pudieron ser solventadas, y, por tanto, este sistema acabó siendo "eliminado del mapa", tal que ahora solo conocemos unos cuantos casos alrededor del mundo, y estos mismos casos poseen poca influencia internacional. La bonanza económica experimentada por los países que han adoptado un sistema de economía mixta (mezcla de mercados e intervención del Estado en la economía) hacen que el sistema de economía planificada quede en segundo lugar, ya que este mismo sistema no garantiza la satisfacción de las necesidades poblacionales. Asimismo, a cambio de la planificación de la economía, no se propicia la innovación tecnológica: todo está plenamente organizado por lo que ¿para qué innovar? 

Este y otros defectos del sistema de economía planificada hacen que su viabilidad ande por los suelos. Es por ello que muchos países actuales confían en el poder del sistema de economía mixta, y en que sus vidas queden resueltas gracias a este sistema.

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